Hay cosas sencillamente alucinantes, y esta noticia es una de ellas, “dos chavales canadienses de 17 años envían la espacio un muñeco de LEGO, en un vuelo de 97 minutos”. Si así como suena, han subido la figurita a 25 km de altitud, donde ya se puede apreciar la Tierra como lo hacen los astronautas, o casi.
Ingenio e imaginación no les ha faltado a Neither Mathew y Asad Muhammad, los protagonistas de esta hazaña, y si a alguien le suena a chiste mirar el video casi extraterrestre que han obtenido.
Una de las obras más conocidas del astrónomo y divulgador Carl Sagan es la serie documental “Cosmos” producida entre 1978 y 1979 por la Televisión Pública de California (KCET), escrita por el propio Carl Sagan, Ann Druyan y Steven Soter. Esta serie motivo a toda una generación para ver y contemplar nuestro Universo desde la perspectiva del conocimiento científico marcando una clara barrera ante el dogmatismo y la superstición. Un repaso de todo el saber generado por la humanidad para trazar una senda hacia un futuro, que en ciertos aspectos, Sagan asume como incierto.
Los trece capítulos que componen la serie estuvieron listos para su emisión en 1980, y contaron con la banda sonora del músico griego Vangelis. Tras su finalización, Sagan escribió el libro homónimo Cosmos.
El éxito de esta serie fue enorme, siendo vista por más de 500 millones de personas en 60 países. Hoy día, aunque sus efectos especiales están algo desfasados, sigue siendo una excelente obra de referencia en la divulgación científica, y son numerosas las reediciones.
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Una de las secuencias de la serie Cosmos de Carl Sagan, donde se nos presenta la evolución temporal del Universo adaptado a un año de nuestro calendario actual.
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La editorial de diciembre de la revista Nature pedía a los gobiernos de España, Italia y Grecia una mayor inversión en Ciencia, impulsando así, la ciencia en el sur de Europa.
El desarrollo científico es un pilar fundamental de una sociedad avanzada, y es evidente que los países más desarrollados destinan una importante partida de su presupuesto a I+D+i. A pesar de ello, en España, en los últimos años hemos asistido a importantes recortes en este sentido, una lamentable situación que puede dar al traste con el desarrollo científico, tecnológico y capital humano conseguido, no sin esfuerzo, en las últimas décadas.
“Vaya agujero” es lo que pensé cuando reparé en la hondonada de esta imagen que realicé en Sierra Nevada el pasado 10 de julio de 2010. Es parte de una serie que hice para montar un mosaico de la estupenda vista que hay en ese lugar a más de 2.000 metros de altitud. Pero ¿cual es su origen?, ¿una estructura morfológica peculiar?, ¿cono volcánico?, ¿cráter de impacto?, ni idea, al menos de momento. Lo más probable es que se trate de una formación o estructura sin mayor relevancia, sin embargo, me pica la curiosidad por encontrar que es en realidad.
Gratamente me ha sorprendido la imagen del APOD de hoy, una espectacular vista desde la órbita terrestre de la sombra del eclipse total de Sol de 1999, obtenida por la tripulación (Mir EQ-27) de la estación espacial MIR poco antes de que fuera destruida en una reentrada controlada en la atmosfera de la Tierra, siendo una de las últimas imágenes tomadas desde esta estación orbital. En su momento me llamó bastante la atención los dos puntos brillantes de la esquina superior izquierda, que en los créditos de la imagen leo que probablemente se trate de Júpiter y Saturno.
Cuando pensamos en un eclipse asociamos ideas de un fenómeno bastante espectacular visible solo desde un punto concreto de la superficie terrestre en un tiempo dado. Es lo normal, nuestra experiencia como habitantes de un solo planeta no da para mucho más. El Sol es ocultado total o parcialmente de vez en cuando en alguna región de la Tierra, o la Luna se oscurece en una noche cualquiera casi hasta desparecer, todo acorde con una dinámica celeste predecible pero que no deja de sorprendernos.
Sabemos, no obstante, que los eclipses y tránsitos entre lunas, planetas y soles, no son algo exclusivo de nuestro sistema Tierra-Luna, que en otros lugares más o menos distantes la ocultación de unos cuerpos por otros es un hecho, solo basta con estar en el lugar adecuado en el momento adecuado, y esto es lo que ha ocurrido cuando nuestras sondas automáticas han comenzado a explorar otros planetas.
Marte es un mundo que desde hace varias décadas exploramos cada vez más exhaustivamente. Posee dos pequeñas lunas, Deimos y Fobos, que observadas desde su superficie de vez en cuando eclipsan al Sol. En realidad son bastante pequeñas, nada que ver con la luna de la Tierra o las de otros planetas del Sistema Solar, sin embargo, a pesar de pequeñez, nuestras naves exploradoras han podido ver en varias ocasiones, como su silueta se ha interpuesto ante el disco solar. Algo obvio y esperable, pero no por ello menos fascinante.
La NASA ha publicado un corto vídeo compuesto a partir de diez imágenes del atardecer marciano, donde el Sol es parcialmente ocultado por Fobos durante unos 30 segundos el 9 de noviembre de 2010. En realidad, dado que el tamaño aparente de Fobos desde la superficie de Marte no es muy grande, este satélite nunca puede ocultar totalmente el disco solar.
Una profunda visión del poder de la creencia en lo irracional poryectado al presente y al futuro de la humanidad. Extraído del libro “Un punto azul pálido”, y narrado por el mismo autor, Carl Sagan.
Es curioso constatar los crédulos que podemos llegar a ser, sobre todo en esta época donde la información va y viene en infinidad de medios disponibles. Páginas web, blogs, televisión, prensa escrita, documentales de amplia difusión, libros, etc., todo un imperio de la noticia y la información sobre cualquier cosa imaginable. Opino que esto no es malo, como cualquier otro logro humano todo depende de… Sin embargo, lo bueno puede no ser tanto, cuando los intereses vienen a ser los específicos de unos pocos, en detrimento de los colectivos. Entonces la información, se torna en todo lo contrario, desinformación, a la postre, superchería cosechada por profesionales de la charlatanería interesada. Muchos pueden ser los motores de todo ello, pero se me hace, que es un vicio humano encontrar “respuestas” fáciles, sin esfuerzo, con lo que quedamos desprotegidos ante el engaño. Siempre se ha dicho que la cultura es un buen remedio ante la manipulación, cierto, pero habría que acotar que es lo que realmente nos hace cultos. Conozco a personas “cultas” que creen que la astrología es una antigua ciencia totalmente válida, asumiendo como ciertas ideas nunca contrastadas por un escrutinio riguroso. Como nos gusta creer en antiguas civilizaciones que disponían de mágicos conocimientos hoy perdidos, en los ovnis, en las leyendas urbanas, y como no, en las conspiraciones. Leer más de este artículo
El 21 de julio pasado se cumplieron cuatro décadas desde que Neil Armstrong descendía cautelosamente, e imagino que bajo una gran tensión, por la escalerilla del modulo Eagle para dejar la primera huella de un ser humano en la polvorienta superficie lunar. Mis recuerdos de aquella hazaña se pierden en la bruma del tiempo. Era madrugada en España, y yo solo un niño pequeño que deseaba que mi padre me dejara ver la retransmisión que por televisión se emitía con todo detalle. Sinceramente, no recuerdo bien la cadena de acontecimientos que ese día ocurrió en mi casa, supongo que cuando Armstrong y Aldrin pisaron la Luna yo estaba ya dormido y soñando con ser astronauta, mi padre, como no, esa noche no se despegó de la pantalla en blanco y negro del televisor. Lo que si recuerdo es la emoción que todo aquello me provocó, la humanidad caminaba por primera vez sobre un cuerpo distinto a la Tierra, y a pesar de mi corta edad, sabía que eso era importante, que a partir de ese momento los libros de historia del colegio mencionarían esos hechos como algo que no se olvidaría. Los viajes a nuestro satélite duraron hasta 1972, que con el Apolo 17, clausuraron las misiones lunares. Leer más de este artículo
El otro día estaba buscando en Google Earth y me encontré con unas extrañas estructuras en medio de la nada, lejos de ciudades y poblaciones importantes, solo una estrecha y casi indistinguible carretera era el acceso a aquel lugar. Investigando comprobé que se trataba de un observatorio astronómico visto a muy baja resolución, ya que en esa zona el Google Earth no da más detalle. Seguí curioseando y busque otro observatorio, en este caso el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico. Esta vez sí que conseguí una imagen detallada, incluso la opción 3D era posible en el plato y las columnas que soportan el secundario. Consulté por Internet una lista de observatorios y comencé a localizarlos. Algunos fueron fáciles de encontrar, pero otros costo su tiempo pues no acertaba con una descripción adecuada en el buscador de localizaciones. Esto unido a la pobre resolución de ciertas zonas requería escrutar con detalle para no pasar por alto los edificios e instalaciones. Tambíen recurrí a las coordenadas geográficas que habitualmente son facilitadas en las webs de los observatorios, pero este método tampoco fue definitivo, y pude comprobar que existe un margen de error que hace que las imágenes proporcionadas solo sean aproximadas, obligando a mirar por los alrededores del centro de la vista así obtenida. En cualquier caso, y con bastantes observatorios convenientemente marcados, vi que había dado numerosas vueltas virtuales al mundo en busca de los templos dedicados a estudiar el firmamento, eso si, salvando excepciones de extensas regiones donde, o no hay prácticamente observatorios, o no se obtienen imágenes orbitales suficientemente descriptivas. Leer más de este artículo
Conferencia en Motril (Granada), 12 de febrero de 2009.
Ya esta, el pasado jueves di una charla para contar que sabemos del origen del Universo y que es lo que vemos cuando nos tomamos tiempo para observarlo. La sala a rebosar de público, incluso hubo quién se quedó en la calle, y es que estas cosas, aunque parezca mentira, le gustan mucho a la gente, para que luego digan.
Acaba de comenzar el “Año Internacional de la Astronomía”, conocido por sus siglas “IYA 2009″ del acrónimo ingles International Year of Astronomy 2009, o en su versión oficial española “AIA-IYA 2009″. Se ha escogido este año por ser el 400 aniversario de la primera vez que un telescopio apuntó al cielo. El responsable de esto no fue otro que Galileo Galilei, que en 1609 construyo su propio telescopio inaugurando una excitante época de expansión de nuestro conocimiento del Universo.
Muchas son las dudas sobre la paternidad del descubrimiento del telescopio, oficialmente se le atribuye al holandés Hans Lippershey, aunque recientes investigaciones dan el nombre del gerundense Juan Roget. Se sabe que poco antes de su utilización astronómica ya era reconocido como un novedoso instrumento de utilidad en el campo de batalla. Como siempre la aplicación tecnológica del conocimiento es ambivalente, a pesar de ello, es incuestionable el protagonismo que este instrumento ha tenido en el desarrollo de la Astronomía moderna.
Que el Universo es basto y está lleno de sorpresas, no se le escapa a nadie, sin embargo, nuestra experiencia diaria nos mantiene ajenos a cualquier otra realidad fuera de este mundo, olvidando, casi siempre, que por encima de la capa de aire que rodea la Tierra, se extiende una geografía de soles, planetas, masas de gas, materia, antimateria, y mucho más, de lo que poco o nada sabemos. Desde antes de la invención del telescopio, la luz de las estrellas inquietó y fascinó al hombre. Con el tiempo hemos ido ampliando el horizonte y hoy podemos ver el Cosmos con ojos extendidos a lo largo del espectro electromagnético, a pesar de todo, y como dijo Carl Sagan, solo acabamos de llegar a la orilla del “océano cósmico”. Leer más de este artículo
Con esta secuencia en binario, la Mars Phoenix Lander (MPL) se despedía a través del canal Twitter de la sonda. Un adiós esperado desde que el pasado 29 de octubre perdiera el contacto con el control de misión, que fue recuperado al día siguiente gracias al auxilio del orbitador Mars Odyssey. La luz solar, cada vez más escasa en el invierno marciano, provocó que se activara el “modo seguro”. En este momento se suspendieron todas las misiones científicas, a excepción del monitoreo climatológico, y el contacto se limitó a breves periodos de conexión diaria durante el amanecer. Leer más de este artículo
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